Gueici Nah: El muro marroquí no solo mata, contamina y desplaza
CHAHID EL HAFED-. El director del Departamento de Operaciones de la Oficina Saharaui de Coordinación de Acciones contra las Minas [SMACO], Gueici Nah, afirmó que los efectos del muro militar marroquí, las minas y los restos de guerra en el Sáhara Occidental no se limitan a amenazar la vida de los civiles, sino que se extienden a la contaminación del medio ambiente, la alteración del equilibrio natural y la amenaza a los medios de subsistencia de la población en las zonas afectadas.
Así lo señaló durante su intervención este sábado en la sede del Ministerio de Asuntos Exteriores, en el marco del seminario dedicado a la presentación del nuevo informe del Observatorio Saharaui de Recursos Naturales y Protección del Medio Ambiente, titulado: "Huella del saqueo: El coste medioambiental de la explotación de los recursos naturales en el Sáhara Occidental".
El Sr. Gueici Nah explicó que el muro militar marroquí ha provocado una profunda fragmentación del espacio natural, al cortar el curso de valles y torrentes e impedir el movimiento de animales, señalando que el muro intercepta las trayectorias de decenas de valles y abarca en su perímetro cientos de pozos y fuentes de agua, lo que afecta al flujo hídrico y a los sistemas naturales vinculados a él.
Añadió que las minas y los restos de guerra constituyen un peligro permanente que no solo amenaza al ser humano, sino que se extiende a los animales y al medio ambiente, especialmente cuando estos restos se desplazan por la acción de las lluvias, las riadas, los vientos y los factores de erosión, lo que puede provocar el traslado de las fuentes de peligro a nuevas zonas y aumentar la dificultad para gestionarlas.
Indicó que el entorno militar impuesto por el muro y acompañado de minas y restos de guerra no ha limitado sus efectos al ámbito natural, sino que también ha contribuido al desplazamiento y éxodo de cientos de familias de sus zonas de residencia original, impidiendo a la población acceder a partes de sus tierras, a las fuentes de agua y a las zonas de pastoreo y explotación tradicional.
El ponente subrayó que el tratamiento de esta problemática requiere un enfoque integral que combine el desminado, la sensibilización sobre sus riesgos, la asistencia a las víctimas y el monitoreo de los impactos ambientales, junto con el refuerzo de la cooperación internacional y humanitaria para proteger a la población y al medio ambiente en las zonas afectadas.
Aseguró que la eliminación de minas no representa únicamente una protección para el ser humano, sino también una protección para la tierra y el medio ambiente y para el derecho de las generaciones futuras a vivir en zonas seguras, destacando la necesidad de incluir las dimensiones ambientales dentro de los programas de lucha contra las minas y el tratamiento de los restos de guerra.
En este contexto, El director del Departamento de Operaciones de la Oficina Saharaui de Coordinación de Acciones contra las Minas [SMACO], consideró que el muro militar representa, además de ser una barrera física que divide el espacio natural, un marco que oculta y aísla muchas de las violaciones vinculadas a los derechos humanos y a la explotación de los recursos naturales en la parte del Sáhara Occidental bajo ocupación marroquí, lo que hace que el tratamiento de sus efectos ambientales y humanos forme parte de un enfoque más amplio para la protección de la población, los recursos y los ecosistemas.