NUEVA YORK (Naciones Unidas)-. El representante del Frente POLISARIO ante las Naciones Unidas y coordinador con la MINURSO, Dr. Sidi Mohamed Omar, subrayó que el campamento de Gdeim Izik simboliza un capítulo brillante de la resistencia y la lucha del pueblo saharaui, explicando que el campamento instalado en octubre de 2010, constituyó una forma innovadora de resistencia pacífica frente a la ocupación marroquí y reafirma la unidad del pueblo saharaui.
Asimismo, subrayó que hablar de los activistas saharauis de Gdeim Izik es hablar de «la firmeza y la resistencia de los artífices de esa epopeya», «la firmeza de todos los presos civiles saharauis y sus familias, y de las heroínas y héroes de la resistencia en las Zonas Ocupadas, el sur de Marruecos y los campus universitarios», dijo en una entrevista concedida hoy a Al-Ayyam News.
En la entrevista, el Jefe de la diplomacia del Frente POLISARIO en la ONU abordó las dimensiones de las resoluciones emitidas recientemente por el Comité de las Naciones Unidas contra la Tortura.
En este contexto, explicó que el organismo de la ONU ha demostrado que los presos políticos saharauis están expuestos «a un patrón constante de detenciones arbitrarias, aislamiento, actos de tortura y malos tratos durante los interrogatorios, además del uso de confesiones obtenidas bajo coacción en los procedimientos judiciales».
El diplomático saharaui ha afirmado” que el Estado de ocupación marroquí es un Estado delincuente en todos los sentidos, al margen de la ley y que no respeta ni el derecho internacional ni el derecho internacional humanitario»,
Ha explicado que «la continuación de su ocupación ilegal de partes del Sáhara Occidental, las graves violaciones de los derechos humanos y la aplicación de una política de tierra quemada en las Zonas Ocupadas» es parte de su negativa y la falta de acatamiento a la legalidad internacional.
Añadió que las autoridades de la ocupación marroquí han utilizado, desde el inicio de la invasión y la ocupación, «los métodos más atroces de exterminio masivo contra la población civil saharaui», señalando que los civiles fueron enterrados vivos en fosas comunes y arrojados desde helicópteros, además de sufrir detenciones arbitrarias, torturas y secuestros en centros secretos, así como bombardeos con armas prohibidas internacionalmente, entre ellas bombas de napalm y fósforo blanco.