ARGEL(SPS/APS)-. Marruecos se ha convertido en uno de los mayores productores y exportadores de estupefacientes, según informes internacionales que señalan la existencia de redes organizadas especializadas en la distribución de cannabis en Europa y en los países vecinos, mientras que el Majzén, cómplice de ello, ha convertido esta actividad criminal en un verdadero sector económico paralelo y en una herramienta de chantaje y presión al servicio de sus ambiciones colonialistas, ejercidas especialmente en Europa.
Según un informe de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, Marruecos sigue siendo uno de los mayores productores mundiales de resina de cannabis, con una producción anual de 2.500 a 3.000 toneladas.
El informe precisa que parte de esta producción está a disposición de redes de tráfico internacionales que tienen como objetivo principalmente los países europeos y el norte de África, con punto de partida en el norte de Marruecos. A lo largo de los años, la producción y el tráfico de cannabis han pasado de ser una actividad criminal aislada a una práctica arraigada en la realidad social, alentada durante años por la laxitud deliberada y la flagrante complicidad del Majzén.
Este diagnóstico se ve reforzado por el informe "EU Drug Market 2025" de la Agencia de la Unión Europea sobre Drogas (EUDA). El informe indica que, en los últimos años, se han incautado 551 toneladas de resina de cannabis, además de registrarse más de 265.000 operaciones que dieron lugar a la confiscación de otras variedades de drogas. Según la misma fuente, el cannabis procedente de Marruecos representaba la mayor parte de las drogas interceptadas en estas operaciones.
El informe señala que las costas españolas representan los puntos de paso más importantes para el tráfico de drogas con destino a Europa desde el sur (Marruecos). En 2021, España incautó aproximadamente 672 toneladas de resina de cannabis producida en Marruecos, que se ha convertido en uno de los puntos focales de las redes internacionales de tráfico de estupefacientes.
Por otra parte, el European Drug Report 2025 y el Global Organized Crime Index 2025 revelan que las redes de tráfico vinculadas a Marruecos se apoyan en una compleja base logística y múltiples circuitos para transportar la droga hacia Europa, lo que representa una amenaza para la estabilidad de toda la región.
Este comercio genera ganancias financieras colosales que alimentan, a su vez, otras actividades criminales como el lavado de dinero y el comercio ilícito de armas, lo que refuerza el desarrollo del crimen organizado y complica aún más los desafíos de seguridad a los que se enfrenta la región.
Tráfico de drogas y economía paralela
Es difícil entender la expansión del tráfico de drogas sin considerar el papel de la economía paralela en Marruecos, siendo el cultivo de cannabis una de las principales componentes de esta economía en una amplia región del norte del país. Según datos de la Organización de las Naciones Unidas, el cultivo de cannabis en Marruecos abarca una superficie de 37.000 hectáreas y sostiene a 140.000 familias, demostrando la amplia complicidad del régimen del Majzén
El informe Global Organized Crime Index 2025 señala, además, que el crimen organizado gana terreno en Marruecos, con un crecimiento particular en actividades relacionadas con el tráfico de drogas.
El impacto de esta plaga supera las fronteras marroquíes para afectar a los países vecinos, incluida Argelia, atacando especialmente a su juventud, en una especie de guerra dirigida contra la seguridad nacional del país. Según el ministerio de Defensa Nacional, las unidades del Ejército Nacional Popular (ANP) frustraron numerosas intentonas de introducción de drogas a través de la frontera oeste durante el año 2025, gracias a la alta vigilancia de las tropas del ANP y su perfecto control de la seguridad territorial nacional.
En el lapso de solo una semana, se incautaron 1,8 toneladas de kif procesado, además de grandes cantidades de cocaína y psicotrópicos, lo que demuestra la existencia de una red organizada de tráfico de estupefacientes que tiene como objetivo a los jóvenes de toda la región. Una realidad que implica el fortalecimiento de la cooperación regional para enfrentar este fenómeno, que se ha convertido en un desafío de seguridad mayor, tal como han destacado varios expertos y actores involucrados en la lucha contra esta criminalidad internacional transfronteriza.