DAJLA (Zonas Ocupadas del Sahara Occidental)-. Periodistas y cineastas saharauis de las Zonas Ocupadas del Sáhara Occidental, han pedido a cineastas y guionistas internacionales que no participen en ventos organizados por las autoridades de ocupación marroquíes en la ciudad ocupada de Dajla.
Declaración de periodistas y cineastas saharauis ante la instrumentalización cultural en la Dajla ocupada
Zonas Ocupadas del Sáhara Occidental
4 Junio 2026
Como periodistas y cineastas saharauis que ejercemos nuestra labor en las Zonas Ocupadas del Sáhara Occidental, expresamos nuestro más firme rechazo a la participación de cineastas y guionistas internacionales en los eventos organizados por las autoridades de ocupación marroquíes en la ciudad de Dajla. Denunciamos que estos festivales están siendo burdamente utilizados por el régimen ocupante para proyectar una falsa imagen de normalidad sobre un territorio donde persisten graves y sistemáticas violaciones de los derechos humanos.
Mientras los invitados internacionales son recibidos con alfombras rojas y actos oficiales, los profesionales de la información y el cine saharauis enfrentamos a diario vigilancia extrema, acoso, censura y severas restricciones. No puede existir un diálogo cultural auténtico ni ético allí donde la libertad de expresión le es negada sistemáticamente a la población indígena saharaui.
Asimismo, saludamos y valoramos profundamente la firme decisión del director español Manuel Peña de cancelar su participación en dicho evento. Su postura ética, adoptada tras una comunicación directa y gracias a la intensa campaña de sensibilización y presión ejercida por el festival FiSahara, representa un ejemplo de coherencia, dignidad y compromiso con la justicia y los derechos humanos.
Hacemos un llamamiento urgente a directores, guionistas y miembros de jurados internacionales para que no sean cómplices del lavado de imagen de la ocupación y escuchen las voces de quienes pagan un alto precio por documentar la realidad. Detrás de la propaganda oficial promovida en este tipo de certámenes, se oculta un escenario marcado por la represión, la intimidación y el silenciamiento del periodismo y el activismo independientes.
Muchos activistas y profesionales de los medios saharauis han sufrido consecuencias devastadoras por su labor pacífica. Algunos de ellos han sido encarcelados bajo acusaciones falsas y condenados a penas que alcanzan la cadena perpetua, mientras que otros han sido torturados, despedidos de sus puestos de trabajo o permanecen bajo una constante y asfixiante persecución judicial y policial.