Presidente de la Conferencia de Seguridad de Múnich: Es lamentable que Occidente sea parte en pisotear el derecho internacional en relación con la descolonización del Sáhara Occidental

المانيا
Mié, 02/04/2025 - 14:16

 El ex alto asesor de Angela Merkel para asuntos diplomáticos y de seguridad, expresidente de la Conferencia de Seguridad de Munich (MSC, por sus siglas en inglés), el embajador Christoph Heusgen, consideró extremadamente desafortunado que la ley de la selva y el imperio del más fuerte parezcan prevalecer en la cuestión del Sáhara Occidental, y que las relaciones con Marruecos signifiquen para sus socios occidentales más que lo que pudiera significar el derecho internacional y el derecho a la autodeterminación del pueblo saharaui, parte del cual vive en el exilio en duras condiciones.

En sus memorias, publicadas hace meses por la editorial bávara Siedler bajo el título “Liderazgo y Responsabilidad. La política exterior de Angela Merkel y el futuro papel de Alemania en el mundo”, el embajador Heusgen afirmó que el conflicto del Sáhara Occidental, surgido en el contexto de la descolonización, actualmente está casi olvidado, pero que el pueblo saharaui y el Frente POLISARIO, su representante político, siempre han cumplido escrupulosamente las resoluciones de las Naciones Unidas, y que ésta última aún no ha cumplido con su obligación de resolver la disputa sobre el estatus del territorio y la ha mantenido abierta a la espera de la organización de un referéndum de autodeterminación.

El embajador alemán añadió que, a pesar de ello, Marruecos ignoró las resoluciones de las Naciones Unidas y continuó estableciendo su control sobre el Sáhara Occidental en lo que parecía una "táctica del salami" a lo largo de los años desde su ocupación del territorio en 1975. Este comportamiento afectó también al destino de cientos de miles de refugiados saharauis en el exilio, especialmente en los campamentos de refugiados en  Argelia.

Christoph Heusgen, que también fue representante permanente de su país ante las Naciones Unidas de 2017 a 2021, se refirió en sus memorias a la mediación internacional en el conflicto saharaui-marroquí y afirmó que el difunto mediador Horst Köhler, quizás el mejor experto en asuntos africanos entre sus homólogos políticos alemanes, gracias a su trabajo como director del Fondo Monetario Internacional a principios del milenio, y que gozaba de una gran reputación en el continente africano, pudo reunir a las partes en conflicto alrededor de una mesa, por vez primera en mucho tiempo, en 2019, a través de su estilo persistente. Esta reunión creó otro atisbo de esperanza para la población de los campos de refugiados, pero luego Köhler se vio obligado a dimitir de su cargo por motivos de salud. Y aún así, el régimen marroquí no quedó impresionado por la mediación de Köhler.

La negativa marroquí puede haber contribuido, añade el embajador Heusgen, a que el puesto de Enviado de las Naciones Unidas al Sáhara Occidental permaneciera vacante durante un largo período de tiempo hasta el nombramiento de Staffan de Mistura en 2021. Enfatizando en que la situación sobre el terreno se ha ido deteriorando últimamente debido a que Marruecos persiste en su ocupación del Sáhara Occidental y se siente animado por el reconocimiento por parte de la administración Trump de la soberanía marroquí sobre el territorio, al final de su primer mandato, en contravención del derecho internacional, lo que exacerbó la grave situación del pueblo saharaui.

El diplomático alemán agregó que el tuit de Trump hizo que el Gobierno marroquí se sintiera envalentonado para presionar a Alemania, que respeta el derecho internacional, así como a España, que tiene una obligación y una responsabilidad hacia el pueblo saharaui por su responsabilidad colonial, ya que Marruecos congeló las relaciones con Alemania, retiró a su embajador en Berlín y abrió ampliamente las fronteras hacia los enclaves españoles de Ceuta y Melilla en la costa norteafricana, permitiendo la entrada a España de muchos inmigrantes. Estas son las acciones, añade el autor, que dieron sus frutos para Marruecos: España se puso del lado de la línea estadounidense y el Gobierno de Schulz elogió el plan  marroquí que permite que el Sáhara Occidental siguiera siendo parte del territorio marroquí a cambio de conceder a sus habitantes un grado limitado de autonomía en cuestiones administrativas, financieras y culturales.

El embajador Heusgen lamentó el oportunismo de esos países, señalando que sus posiciones sobre la ocupación del Sáhara Occidental constituyen una nueva reacción política que se suma a esa retahíla de fracasos colectivos de Occidente hacia el derecho internacional, como fue el caso en la prisión de Abu Ghraib y Guantánamo, los ataques con drones contra civiles en Afganistán, la segunda guerra de Irak y la violación de resoluciones legalmente vinculantes del Consejo de Seguridad de la ONU, desde el acuerdo sobre el programa nuclear iraní hasta el traslado de la Embajada estadounidense a Jerusalén y el reconocimiento de la soberanía territorial de Israel sobre los Altos del Golán sirios.

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